Me encontraba encantado y tan alborozado quemando, con mi tamborrada virtual con antorchas, todos los hadices falsos sobre la lapidación que el Corán expresamente prohíbe, cuando me llegó email rebotado de mi amigo Tomás sobre el Jihad. "Con la iglesia hemos dado Sancho. Ya lo veo. Y plega a Dios que no demos con nuestra sepultura"(II,9)
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